Paso un tiempo, y me di cuenta que antes podía explicar mejor mis convicciones, con mayor sustento teórico. Y llegué a la conclusión que todas están mas ligadas a experiencias de vida, que a un manifiesto o una ideología. Que hay tantas maneras de ser como personas que practican esa forma de pensamiento. Que en el intercambio con el otro, y con dejar entrar las opiniones de los demás, el pensamiento se enriquece sin doblegarse ni imponerse. Es la democracia de la conversación, pero mal dicho, es la conversación libre.
Pero hay una idea de fondo que me sirve de brújula: la explotación. La explotación del hombre por el hombre, de la naturaleza, de los animales. Aunque ¿no es todo parte de la naturaleza? ¿por qué nos pensamos como algo externo? quizás porque es la distancia necesaria para cometer la destrucción absoluta.
Ha llegado el tiempo donde el hombre alzanzó el umbral donde es capaz de autodestruirse.
Contaminación, siempre existió. Existió la modificación del entorno para la supervivencia de la especie, y existió la modificación del entorno para la dominación de la especie, y de unos pocos sobre unos muchos.
Entonces llegamos al punto de la explotación para la dominación. ¿Se podría vivir entonces sin dominar la naturaleza? ¿teniendo en cuenta que incluimos allí a los animales, y por ende al hombre?
Modificar y dominar son palabras distintas, que se usan en forma intercambiable en los discursos extractivistas.
Quizás la solución sea otra lógica, otra forma de relacionarnos con el entorno, con los otros seres humanos y no humanos. Una forma sensible. El quizás es de lo que estoy mas segura de todo esto, porque ninguna idea que pretenda evitar la dominación del pensamiento debería querer imponerse.
Esto no es una ley estatal, ni algo que los mayores responsables de la crisis actual deban inculcar a los demás, es algo que podríamos contagiar. Quizás reconstruyendo los lazos comunitarios y esforzandonos en restituir nuestro sentido de la responsabilidad.
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